Riesgos en la adolescencia: Consumo de alcohol y drogas.

Los jóvenes nos encontramos a la vanguardia de los cambios sociales, y la tendencia de el consumo de alcohol y drogas ilegales cada vez se incrementa muchísimo más. Muchos adolescentes se refugian o simplemente buscan la forma de llamar la atención y esto puede ser por causas diversas así como por pertenecer a una familia disfuncional o tener déficit de atención.
Nosotros sabemos que es peligroso consumir toda clase de sustancias nocivas pero aún así las ingerimos pues a esta edad no sabemos quiénes somos,  algunos son muy inseguros y al querer permanecer a un grupo caen en las redes de esta terrible muerte lenta, que aunque suene fuerte es verdad…
El consumo de alcohol y drogas no sólo inicia en la escuela, en los parques o en los lugares que concurrimos con amigos sino que inicia desde casa ya que es el lugar en donde se nos inculcan valores y costumbre y si carecemos de éstos es muy probable que seamos propensos a sufrir esta clase de situaciones.
En primer lugar, los padres son los que deberían poner límite a todo esto porque aunque suene difícil de llevar a cabo ellos son responsables de nuestras vidas y aunque también sea cierto que nosotros somos responsables de nosotros mismos eso es imposible si nunca nos enseñaron en casa que es la responsabilidad y el respeto por nuestro cuerpo y nuestra persona. El convivir con gente relacionada a todo esto también es un factor de suma importancia en la  adicción pues aunque no queramos, con el tiempo, estas prácticas pueden parecernos algo “normal”
La última encuesta del Plan Nacional sobre Drogas dirigida a estudiantes de secundaria entre 14 y 18 años pone de relieve las tendencias actuales del consumo adolescente de alcohol y otras drogas, destacando: a) las sustancias más consumidas son el alcohol y el tabaco, con tasas de adolescentes que las han probado del 76% y 34% respectivamente, b) el consumo de alcohol y el de tabaco presentan la mayor continuidad o fidelización, c) el consumo de alcohol se concentra los fines de semana, d) el patrón de consumo de alcohol es experimental u ocasional, vinculado principalmente a contextos lúdicos, e) las chicas consumen alcohol, tabaco y tranquilizantes, con más frecuencia pero en menor cantidad, mientras que los chicos consumen drogas ilegales en mayor proporción, f) el éxtasis es la sustancia psicoestimulante con mayor porcentaje de consumidores habituales (2,5%).

De acuerdo con la encuesta del Observatorio Español sobre Drogas (2000), el 76% y el 89% de los escolares que habían probado el alcohol o el tabaco volvieron a consumir estas sustancias en los últimos treinta días. Con respecto al alcohol, el 43% de los adolescentes que había bebido en el último mes lo hizo exclusivamente durante el fin de semana. Cerca del 40% reconoció haberse emborrachado alguna vez. Entre los consumidores de drogas ilegales se constató que el patrón de uso continuado era relativamente frecuente, 62% para el cánnabis y 44% para el éxtasis. Nuestro grupo de investigación realizó un estudio epidemiológico con una muestra representativa de más de mil estudiantes de secundaria para conocer las tasas de consumo. El 68% de los adolescentes había probado el alcohol y el 38% eran bebedores habituales (Espada, Méndez e Hidalgo, 2000).
El contacto de los escolares con las drogas se produce a edades tempranas. Las edades medias de inicio para las distintas sustancias son 13,2 años para el tabaco, 13,6 para el alcohol, 14,5 para los tranquilizantes, 14,8 para el cánnabis y 15,7 para la cocaína (Observatorio Español sobre Drogas, 2000). No existen diferencias significativas de género en las edades de inicio del consumo de las distintas drogas. Si se comparan las encuestas de 1998 y 2000, se constata que las edades de inicio del tabaco, del alcohol y del cánnabis son prácticamente las mismas, en cambio, el inicio en el consumo de tranquilizantes, anfetaminas, éxtasis, alucinógenos, y cocaína, se retrasa ligeramente.

Toda adicción puede evitarse con una buena educación en casa y un control parental pertinente porque somos adolescentes y no sabemos lo que hacemos, sabemos que esta mal pero si nadie pone limite no podremos detenerlos. De igual manera, invito a los jóvenes a recapacitar sobre este tema, pues como mencionamos al principio se trata de una enfermedad progresiva y mortal. Si tú estás metido en todos estos líos ¡no te preocupes! Existen grupos de autoayuda o puedes acudir también a psicólogos o con tus padres, te aseguro que ellos sabrán que hacer.. no tengas miedo. Aprendamos a utilizar la palabra ¡NO! Cuando algo ponga en riesgo nuestra integridad física y mental.
Vivamos en un ambiente sano y digno de vivir.
¡CUÍDATE!

                                                                                                       Por: Andrea Piña
Fuentes confiables:  Guía Juvenil

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